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A comienzos de los años 80
nuestro país se encuentra convulsionado: un golpe de
Estado, una galopante inflación y millones de personas
que buscan desesperadamente empleo.
Este agitado panorama se demostró como el mejor caldo
de cultivo para que arraigase como necesidad social algo que
pronto se iba a convertir en clamor, algo que posteriormente
se dio en llamar "el cambio". Un cambio social,
político y cultural, lleno de esperanza, que colocó
a la sociedad española en el camino de la modernidad.
Musicalmente, los mayores de éxitos de ventas siguen
adjudicándoselos a Julio Iglesias, mientras que en
los segmentos de consumo eminentemente juvenil son las bandas
de Heavy Metal como Barón Rojo a la cabeza, quienes
llevan la voz cantante.
Pero una serie de grupos de nueva cuña
empiezan a traer al panorama nuevas ideas y propuestas que
a menudo tienen más de escénicas que de musicales.
Grupos como Mecano, Radio Futura, Los Zombies etc... llegan
a articular un movimiento que excede lo musical, y que desde
Madrid irradia hacia otros lugares de España contagiándolos
e impregnándolos de una manera absolutamente lúdica,
gamberra y en cierta medida hasta contra cultural de entender
la cultura y la vida en general y la música muy en
particular.
Al calor de ese movimiento que pasó a la historia bajo
el apelativo de "la movida", no
sólo músicos, sino también pintores,
ilustradores, fotógrafos escritores o cineastas, protagonizan
una especie de renacimiento cultural que contribuye a poner
a España en el mapa del mundo.
Como los 80, "Hoy no me puedo levantar"
será un musical optimista,
esperanzado, lúdico... Un fiel reflejo de la alegría
y las ganas de vivir que caracterizaron la época en
que se ambienta.
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